Definir, identificar, llamar la atención, ser recordado... son muchos los factores que influyen a la hora de decidir un nombre. Nosotros lo elegimos leyendo un enciclopedia, allá por el año 2005.
El detalle característico del Peñón de Gibraltar es la existencia de colonias de monos semisalvajes, únicas en todo el continente europeo. Son mundialmente famosos y quizás, la atracción turística mas importante de este pequeño territorio.
El Macaca Sylvanus, (Barbary Apes) son monos sin cola procedentes del Norte de Africa, su presencia en Gibraltar probablemente data de los primeros días de la fortaleza británica, cuando se concluye, que eran importado como mascotas o incluso piezas de caza.
Transcurrido un tiempo, inevitablemente estos mamíferos encontraron que la roca y la flora de la región era un entorno muy compatible.
La fauna fue entonces, nuestra primera musa inspiradora para identificar a nuestro grupo, especialmente porque eran los únicos monos del continente europeo que vagaban libremente en el entorno... nosotros también queríamos vagar en libertad.
Lejos estábamos en ese entonces de las connotaciones y trasfondos que tenían estos “monos del Peñón”.
Son muchas las leyendas que hablan sobre los simios de Gibraltar, una dice que llegaron a través de un túnel subterráneo que cruza el Estrecho de Gibraltar; otra dice que el día que desaparezcan los monos, los británicos desaparecerán de Gibraltar.
Durante la última guerra, por causas naturales la población de primates en la roca descendió alarmantemente y se les catalogó como especie en peligro de extinción. Wiston Churchill se tomó esto en serio e importó algunos animales desde Marruecos para ayudar a incrementar la natalidad de estos animales.
En la actualidad la población y el gobierno de Gibraltar tienen un problema con la superpoblación de monos, están causando serios trastornos ya que, en busca de comida, bajan a la ciudad introduciéndose en casas y establecimientos hoteleros. Esta incómoda situación ha obligado al gobierno a buscar soluciones, habiéndose barajado la posibilidad de sacrificar parte de la población simiesca, medida a la que se han opuesto ecologistas y científicos.
Lo sorprendente del caso es que esta superpoblación de monos en Gibraltar y su invasión y ocupación de la población ya había sido pronosticada y escrita por Julio Verne hace mas de 120 años.
En efecto, este prolífico y futurista autor escribió en 1887 un pequeño relato titulado “Gil Braltar” en el que describe una invasión de la población gibraltareña por nada menos que setecientos monos descendidos de la parte montañosa del Peñón en donde habitan normalmente.
“Gil Braltar” es un cuento humorístico que ataca al imperialismo inglés, cebándose en sus ansias de conquista, en el racismo y la política colonial en general.
El protagonista es un hidalgo gibraltareño extravagante y hasta un poco loco, que había desaparecido hacía diez años de la población y se había refugiado en la cueva de San Miguel y otras cuevas existentes en el Peñón, llevando una vida de troglodita y allí había convivido con los monos, sobre los que llegó a tener un cierto ascendiente.
Allí abrigó “la idea obsesiva de conquistar aquella roca ofensiva y defensiva…él se llamaba precisamente Gil Braltar, un nombre que, según él mismo sostenía, lo predestinaba a una conquista tan patriótica. Su cerebro había dado tantas vueltas a esa idea mesiánica que no había podido resistir y quizá su sitio debería haber estado en un manicomio”.
Llegado el día señalado, revestido con una piel de mono, reunió a sus huestes simiescas, “extendió su brazo derecho hacia la base de la montaña, agarró un sólido palo, lo enarboló y todos los monos hicieron lo mismo, esgrimiendo los palos en el aire con un movimiento de molinillo, como los que practican esgrima llaman la rosa cerrada”.
De ese modo descendieron por la ladera del monte y descendieron hasta la ciudad, exigiendo la rendición de la población. Gil Braltar, enfundado en su piel de mono, ocupó la propia estancia del general gobernador de la plaza, a quien Verne denomina Mac Kackmale.
De pronto se produjo un giro en los acontecimientos. “Los monos empezaron a batirse en retirada. A la cabeza de la tropa iba su jefe, blandiendo su palo. Todos, imitando sus movimientos de brazos y piernas, le seguían al paso… subiendo por las pendientes de la montaña”. Una hora más tarde no quedaba en la ciudad ni uno sólo de los invasores de Gibraltar. Se supo inmediatamente, cuando el general Mac Kackmale apareció en la linde del parque. Había sido él mismo quien se había envuelto en la piel de mono del prisionero y, ocupando el lugar del loco, había dirigido la retirada de la banda”.
No deja de ser curioso que incluso en el desenlace el relato de Verne guarda una cierta similitud con la solución que ahora adopta el gobierno gibraltareño: Gil Braltar también fue “exportado”. Fue “cedido por el Reino Unido a un tal Barnum que está haciendo fortuna paseándolo por las principales ciudades del antiguo y del nuevo mundo”.
Es otro relato premonitorio de Julio Verne, que se anticipa más de un siglo a la superpoblación de simios en Gibraltar realizando una crítica irónica al imperialismo inglés de su época, a sus ansias de conquista, racismo, y en general, a su política colonial.
Este relato apareció incluido en la edición de Le chemin de France en 1887 y en el año 2005 fue editado en un pequeño librito por Signatura Ediciones junto con unos comentarios sobre Gibraltar de Juan Carmona de Cózar y de Juan José Téllez.
En el 2008 las autoridades británicas del Peñón de Gibraltar, han decidido sacrificar a 25 macacos debido a que pueden morder y que el contacto con ellos tiene riesgo de salmonela o hepatitis.
El Proyecto Gran Simio denuncia que detrás de esta decisión, hay simplemente un programa de exterminio sin ningún control científico, en beneficio de los intereses turísticos de la zona por algunos daños relativos en el hurto de comida o algún que otro objeto.
Señalan en su comunicado que precisamente la atracción turística son los macacos, por lo que los perjuicios si los hubiera, tendrían que ser en todo caso subvencionados por las propias autoridades como se hace en España y en otros lugares ante los daños producidos por especies protegidas como el oso pardo o el lobo.
Hasta el momento no se tiene registrado que ningún macaco u otra especie de primates pequeños como pueden ser los titis o los capuchinos, hayan contagiado al hombre con ningún tipo de enfermedad y menos de las que les están acusando a este grupo de monos de Gibraltar. Si se han dado casos a la inversa con otras enfermedades humanas.
El hecho de que precisamente sea el director de un hotel el que denuncie que los monos entran en propiedad privada sin que nadie se haga responsable de ello, se ve claramente que en esta decisión inhumana, quienes han presionado a las Autoridades son los propios intereses turísticos.
El Director Ejecutivo y Coordinador del Proyecto Gran Simio en España declaró: “No podemos recurrir al exterminio, sólo porque nos enfrentemos con un problema de habitabilidad. Por un lado, si hay turismo en el Peñón, se debe principalmente a que quieren ver al mono de Gibraltar por lo que darles muerte, no es una solución lógica ni rentable. Por otro lado deben existir mecanismos de indemnización para daños que se produzcan por esa especie que precisamente trae dinero al Peñón. Si unos elefantes entraran en los jardines de un hotel situado en una reserva africana y destruyeran parte de sus flores. ¿Sería lógico anunciar una matanza de elefantes porque existen algunos incontrolados que dañan los jardines del hotel?.”
Elegimos el nombre del grupo porque nos gustaba, casi por azar... hoy sabemos y sentimos que nada es casual y que de algún modo, el nombre del grupo nos lleva a reflexionar sobre aquella frase célebre de Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filosofo alemán, que dice... "Los monos son demasiados buenos para que el hombre pueda descender de ellos".
(Algunos párrafos de esta nota fueron extraídos de un escrito de José Regueira Ramos, cronista español y del diario El País de España)
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